En tus ojos veo el universo pintado
de mil colores, guardas tanto
ahi en tu corazon y capaz haya
un espacio para mi
pero tus ojos ya no quieren verme.
Esta noche necesito que se apague mi cabeza
no tenes la culpa de verme
perdiendome en el mar.
Espere tanto tiempo la primavera
y en las flores que te gustaban
trate de enredar mi cuerpo.
Camine tanto tiempo al lado tuyo
que caminarlo solo, es raro estupido
y totalmente frio al respirar.
los relojes avanzan lento ya
se cuanto puedo parpadear en un minuto
y es un minuto sin pensar.
Otra noche tratando de no agarrar el telefono
otra pastilla para descansar.
Mi cuerpo siempre termina apagado
pero mi cabeza no quiere guardar silencio.
espere tanto tiempo la primavera
para estar al lado tuyo
y solamente me queda
el sol naranja del atardecer
Pense que saltar al mar no era mala idea
enredado en flores me levante
sin encender las luces me escape
ese lugar donde nos prometimos ver.
y sin llegar me di cuenta
que hoy solamente iba a arruinar todo
otra vez.
domingo, 20 de septiembre de 2015
jueves, 3 de septiembre de 2015
Buscando murcielagos.
Comenzó simplemente por bostezar, y buscando su teléfono entre las
sabanas sin abrir los ojos, con la esperanza de leer un mensaje
en especial que le brindara esas ganas de levantarse de la cama, en el momento en que lo hallo abrió sus ojos pero
se desilusionó no había nada, nada de nada, solo esa horrenda sensacion
de angustia que invade el pecho y te llena los ojos de lágrimas.
Septiembre comenzaba y el invierno desaparecía, ella mirandose al espejo
secándose las lágrimas con las mangas de su camiseta.
Después de una taza de café se abrigo, tomó sus guantes y salio caminando
bajo ese tenue sol que brillaba pero no llegaba a calentar la piel.
Ella nunca pensó en un destino, quizás había muchas cosas en su mente y demasiadas ganas de escapar en su corazón. Esas calles llenas de personas yendo y viniendo, perros que jugaban, aves intentando robar alguna migaja, niños, autos, arboles, parques, vidrieras.
Ni así podía distraerse, solamente pensaba, y su angustia crecía con
cada cuadra que caminaba, Esa caminata se transformo en pasos rápidos y desesperados, casi sin darse cuenta empezó a correr conteniéndose y sintiendo en el rostro esa brisa gélida que uno suele sentir cuando esta cerca del mar, y así era, de eso se trataba, ahí era donde ella se dirigía.
Busco en cada rincón, observo cada lugar, respiro hondo porque su angustia se había transformado en lágrimas y mocos líquidos.
No estaba, no había nadie...
Estaba ella y nadie mas, comprendió lo que era la verdadera soledad, entonces agarro su teléfono mientras se quitaba un guante con los dientes, se contuvo de escribirle toda la noche pero no era lo que quería, simplemente se contuvo de hacer lo que sentía... Lo llamó, el tono de espera era una total tortura, trataba de aguantar el llanto, no atendió, insisto una vez mas, dos veces mas, tres veces mas, cuatro veces mas.
Se rindió frente al mar, arrodillada en la arena con el corazón latiendo con esa velocidad de cuando tenemos miedo.
No quería volver a casa, no quería estar ahí frente al mar, no quería caminar mas, solamente quería encontrarlo, escuchar su voz, mirarlo aunque sea desde lejos.
sabanas sin abrir los ojos, con la esperanza de leer un mensaje
en especial que le brindara esas ganas de levantarse de la cama, en el momento en que lo hallo abrió sus ojos pero
se desilusionó no había nada, nada de nada, solo esa horrenda sensacion
de angustia que invade el pecho y te llena los ojos de lágrimas.
Septiembre comenzaba y el invierno desaparecía, ella mirandose al espejo
secándose las lágrimas con las mangas de su camiseta.
Después de una taza de café se abrigo, tomó sus guantes y salio caminando
bajo ese tenue sol que brillaba pero no llegaba a calentar la piel.
Ella nunca pensó en un destino, quizás había muchas cosas en su mente y demasiadas ganas de escapar en su corazón. Esas calles llenas de personas yendo y viniendo, perros que jugaban, aves intentando robar alguna migaja, niños, autos, arboles, parques, vidrieras.
Ni así podía distraerse, solamente pensaba, y su angustia crecía con
cada cuadra que caminaba, Esa caminata se transformo en pasos rápidos y desesperados, casi sin darse cuenta empezó a correr conteniéndose y sintiendo en el rostro esa brisa gélida que uno suele sentir cuando esta cerca del mar, y así era, de eso se trataba, ahí era donde ella se dirigía.
Busco en cada rincón, observo cada lugar, respiro hondo porque su angustia se había transformado en lágrimas y mocos líquidos.
No estaba, no había nadie...
Estaba ella y nadie mas, comprendió lo que era la verdadera soledad, entonces agarro su teléfono mientras se quitaba un guante con los dientes, se contuvo de escribirle toda la noche pero no era lo que quería, simplemente se contuvo de hacer lo que sentía... Lo llamó, el tono de espera era una total tortura, trataba de aguantar el llanto, no atendió, insisto una vez mas, dos veces mas, tres veces mas, cuatro veces mas.
Se rindió frente al mar, arrodillada en la arena con el corazón latiendo con esa velocidad de cuando tenemos miedo.
No quería volver a casa, no quería estar ahí frente al mar, no quería caminar mas, solamente quería encontrarlo, escuchar su voz, mirarlo aunque sea desde lejos.
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